Children of Men

Ya tenemos a otro socio de selecto club de "los mejores films del año", que no es otra que esta Hijos de los Hombres del director mexicano Alfonso Cuarón, que se consagra como uno de los grandes cineastas actuales.
La premisa del film es simple, pero a la vez llena de matices: en el año 2027, la Humanidad no puede concebir. En concreto, las mujeres no dan a luz desde hace 18 años, edad de la persona más joven de la Tierra que es asesinada. Sin embargo, aún hay una esperanza: una joven mujer está embarzada, pero debe llegar a un barco llamado Tomorrow, por lo que la ayuda de Theodore Faron (Clive Owen) será necesaria si la mujer y el bebé quieren llegar con vida y cambiar el negro futuro de los Hombres, que no es otro que la extinción.
Este resumen del argumento está muy simplificado, para desvelar el menor número de detalles posibles, ya que todo el que la vea (nadie debe perdérsela), cuanto menos sepa mejor. La historia en sí puede resultar un poco simple: hombre ayuda a mujer a llegar a un barco. La cuestión es lo que pasa en esa travesía, plagada de lunáticos, seres despiadados y mucha guerra.
Cuarón detalla y nos muestra en toda su crudeza un futuro no tan lejano y absolutamente pesimista y descorazonador. Un futuro con ciudades arrasadas donde los inmigrantes son tratados como carroña, encerrados en jaulas como animales. El mundo se va, literalmente, a la mierda.
La cuestión es, ¿estamos tan lejos de que los ilegales sean metidos en jaulas? ¿no está pasando ya? ¿Estamos tan lejos de sufrir un Estado puramente militarizado en pos de nuestra seguridad?
¿Estamos tan lejos de una guerra total y directa con el Islam?
Alfonso Cuarón capta todas estas cuestiones y las presenta con toda su crudeza. Cámara en mano, sumerge al espectador en toda esa situación de caos, muerte y tristeza y lo muestra sin concesiones, sin manipular al espectador.
Su dirección te deja pegado a la butaca, porque te lo muestra como si estuvieras al lado de los personajes en todo momento. Por eso, en vez de cambiar de plano cada segundo, cada toma se para en seguir a los personajes, viajamos con ellos.
Los planos secuencia son absolutamente magistrales, y en concreto, la escena del edifico, en la que más de 5 minutos (no recuerdo la duración exacta, puede que fuese más), la cámara sigue a Clive Owen y no corta en ningún momento (o al menos no se percibe).
El realismo es tal, que la comparación con el famoso desembarco de Normandia de Salvar al soldado Ryan es inevitable. Ya no sólo la similitud en la fotografía, con unos colores muy fríos, sino la sensación de mostrar hasta qué punto es cruel una batalla, con explosiones, y balas de por medio. Un buen ejemplo es que la cámara se mancha de sangre, y el plano se mantiene (el ya mencionado del edificio), como si se tratara de un reportero de guerra que no se puede permitir el lujo de dejar de grabar y limpiar el objetivo.
El protagonista, Clive Owen, experimenta un cambio a lo largo del metraje del film. Pasa de ser un borracho que sólo se preocupa de sí mismo y que está hasta los cojones de todo (de hecho, mientras el mundo entero llora la muerte de la persona más joven, a él no le produce la más mínima tristeza), a ser un hombre que se juega la vida por conseguir que esa mujer y su bebé lleguen a su destino. Además, no por una razón especialmente digna ni honrosa, sino porque no le queda más cojones.
Los secundarios también hacen su papel: Julianne Moore como siempre cumple a la perfección por pequeño que sea su papel, al igual que Michael Caine, que borda a ese hippy porrero dispuesto a todo con tal de ayudar.
Además de estos personajes que hacen funcionar la trama, el resto de secundarios se nos quedarán grabados a fuego, como ese policía cabrón, esa gitana que no para de hablar, y esos putos terroristas que creen que están haciendo el bien, cuando no hacen otra cosa que luchar por sus propios intereses.
La violencia en esta película es absolutamente explícita y se muestra con todo lujo de detalles, pero porque es necesario. Nada es gratuito, porque lo que se busca es crear la sensación de "que asco de mundo", y que deseemos con todas nuestras fuerzas que esa mujer y su hijo lleguen a ese destino, que es como un paraíso en la Tierra, el último refugio de vida y cordura que queda en el planeta.
La puesta en escena es realmente escalofriante, con un cuidado en los detalles impresionante, y unos decorados de auténtico lujo. Los efectos digitales son de los buenos, es decir, de los que no se notan, lo cual se agradece. Los medios más que nunca, están al servicio de la historia, que Cuarón narra de la mejor manera posible.
Esta cinta, demuestra que aún hay esperanza en el cine, que aún podemos emocionarnos en una sala, y que todavía hay directores con mucho que contar, a pesar de que Hollywood imponga sus remakes, secuelas y demás patrañas. ¿No la has vosto? ¿Y por qué pierdes el tiempo leyendo esto y no vas a tu cine más cercano?
Mi nota: 9. Norman, sé que por teléfono te dije que un 8,5. Pero mientras escribía la crítica me he dado cuenta de que este PELICULÓN se merece más nota.

1 Comments:
At 11:54 AM,
Pliskeen said…
Un verdadero tostón.
Aunque la historia sea buena (mérito al escritor de la novela en que se basa) y el realismo que Cuarón impregna el film sea envidiable, la película se hace larga y tediosa.
Fui a verla hace poco esperando ese gran film del que todos hablaban, y tanto yo como los que estabamos en la sala, quedamos decepciones.
Jualiane Moore está ahí para dar caché a la película, porque sinceramente, su personaje podría haver sido interpretado por cualquier actriz desconocida. Tener a la Moore para eso, es desperdiciar el talento de una actriz de su talla.
Carón recurre excesivamente a las canciones para cada momento dramático o de tensión que se suceda.
Los diálogos, en su mayoría, son bastante insulsos. Realmente solo salvaría las apariciones del gran Michale Caine, quien logra con su personaje (y su interpretación) atribuir algo de interés a toda la historia.
Como crítica social o mensaje apocalíptico, la película cumple con su cometido (el trato a los inmigrantes, las conspiraciones, el caos en general, el fin de la especie humana, la esperanza...)
No obstante, el ritmo se hace cais inaguantable, soporífero. El film está lleno de altibajos y la cosa no acaba de arrancar nunca.
Sin duda, después de fiascos como Alejandro Magno (un bodrio de cuidado) o El reino de los cielos (imperdonable fracaso de Ridley Scott), esto es lo peor que he ido a ver en el cine en los últimos años.
El tostón de Cuarón es una película infinitamente sobrevalorada.
Hay gustos para todos ;)
Saludos :)
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